Su misericordia es nueva cada mañana

Su misericordia es nueva cada mañana

Escucha el mensaje completo aquí:

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3:21-23

En nuestro diario vivir pasamos por alto lo bendecidos que nos encontramos en este lugar. Todos nosotros tenemos un techo donde vivir, una cama en la cual dormir y comida para suplir nuestras necesidades. Todo esto gracias a la misericordia de Dios. Mas sin embargo no tenemos que tomar estas bendiciones como poca cosa, pues hay muchas personas que hoy, no la están pasando bien.

            Existen muchas personas que hoy viven en campos de refugiados y carecen de muchas cosas que son fundamentales para poder vivir tranquilamente. Hoy en día, son mas de 65,6  millones de personas que han tenido que desplazarse a causa de la guerra y la violencia que sufrían en sus hogares. En un campamento de refugiados en Kenia, llamado Dadaab, viven hoy 245,126 personas en casas “temporales” que se comenzaron a construir desde 1991.  El segundo campamento de refugiados mas grande se llama Dollo Ado, en Etiopía y opera desde 2011. Allí viven hoy, 212,023 personas y cada día muren un promedio de diez niños. Me imagino que muchos de ellos, ya han perdido toda esperanza en un mañana mejor. Y esto es lo que sentía el profeta Jeremías al ver a su pueblo víctima de la violencia de la guerra.

            Sin embargo, al meditar en Dios, escribe que por la misericordia de Jehová su nación no  había sido consumida, puesto que nunca decayeron sus misericordias. El término, decaer, implica la pérdida de consistencia de algo. Cuando la esencia de algo se debilita, esto ocasiona su decaimiento y deterioro. Nuestra esperanza se decae al ver las cosas que suceden a nuestro alrededor. Perdemos fuerzas y nos consumen las cosas que escuchamos a diario sobre lo que sucede en el mundo, en las familias y gobernantes. El evangelio de Lucas en el capitulo 15 nos habla de un padre, a quien su hijo menor, le pide la parte de su herencia que le correspondía para irse lejos a vivir la vida como mejor le pareciese. Este perdió rápidamente todo y se vio obligado a trabajar cuidando cerdos. No tengo dudas que su padre oraba por el sin cesar aunque estuviese casi consumido por la tristeza y desesperación. Aquel joven tuvo un momento de lucidez, y reconoció que no había otro lugar mejor para el que en la casa de su padre y decidió regresar. Fue así como aquel padre, de lejos vio venir a su hijo, corrió a su encuentro y organizó una fiesta en su honor. La misericordia de Dios, no permitió que tanto el hijo como el padre, fuesen consumidos. 

Dios no quiere que te consumas en los problemas y aflicciones que hoy te puedan estar rodeando. Por ello, él nos renueva las fuerzas y sus misericordias nos sustentan cada día. Tenemos que darle gracias a Dios por lo que tenemos hoy. De esto me acordaré dijo Jeremías, y de esto debemos también acordarnos nosotros. Sin olvidar en nuestras oraciones aquellos que casi no tienen nada en esos campos de refugiados, ni aquellos que van por el mundo sin esperanza, a fin de que puedan alzar sus ojos a Dios, y poner en él, su esperanza. Comencemos el día de mañana, sabiendo que allí nos espera . . . su misericordia.

Luis R. Cañas, pastor