Nuestra Verdadera Vocación

Nuestra verdadera vocación

Nuestra Verdadera Vocación

Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: no temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
Lucas 5:9-11

Para la mayoría de las personas su vocación esta ligada a su trabajo aquí en la tierra. Sin embargo, para aquellos que hemos conocido a Dios, comprendemos que nuestra verdadera vocación esta ligada a la vida espiritual más que a la terrenal.  Estamos puestos en esta tierra para dar a conocer a Dios, de la misma manera que Jesús nos presentó al Padre.

El pasaje arriba citado nos enseña el cambio en la vida de Pedro como un ejemplo claro de este principio. Jesús llega al lago de Genesaret seguido de mucha gente que quería escuchar sus enseñanzas. Buscando una mejor manera para llegar a los oídos de todas estas personas, le pidió a Pedro que separase sus barcas de la orilla y a partir de allí enseñar a sus seguidores. Pedro, cansado de trabajar toda la noche no tenia mucho ánimo para ello, por lo cual Jesús tuvo que rogarle que separase las barcas, a lo cual aquel hombre accedió finalmente. No hay duda que como Pedro, necesitamos esforzarnos y sobreponernos al cansancio si queremos que la obra de Dios siga adelante.

Una vez terminadas sus enseñanzas, Jesús le pide a Pedro bogar mar adentro para echar nuevamente las redes. Toda la noche habían estado tratando de pescar y no habían conseguido nada, le dijo Simón. Pero, siendo que algo de lo que había escuchado estaba ya haciendo un efecto, le dijo:  “mas en tu palabra echaré la red”. Y habiendo obedecido a su Palabra, las redes se llenaron de pescados! Que bendición, eran tantos los peces que tuvieron que pedir ayuda a sus compañeros para sacar toda la pesca. Cualquiera hubiese pensado, esa es la vocación de Pedro. Ser un gran pescador, o quizá era señal que Dios le quería pescando todo el tiempo.  Entendamos que ese no era el propósito de Dios al hacer este milagro. El propósito de Dios era que el corazón de Pedro se llenase de temor. Que viese en Jesús algo más que un carpintero. Más tarde también el mundo, vería más que un pescador.

Pedro ante tal evento, le pide a Jesús que se apartase de él pues el era un pecador. Esto es producto del temor a Dios. Cuando hay temor en nuestras vidas, podemos reconocer que somos pecadores. Nos vemos impuros ante un Dios tan puro, tan pequeños ante un Dios tan grande. Y aunque esa es una actitud importante a tener, no es el fin en sí misma. Aún tenemos que acercarnos a Dios y dejar que su vida fluya en nosotros para ver nuestra verdadera vocación. Si, Pedro seguiría pescando, y tendría grandes resultados, pero ya no serian peces, sino hombres para el reino de los cielos! Pedro, recibió la revelación de Dios acerca de quien era Jesús, y si tu quieres recibir esa misma revelación acerca a Jesús el día de hoy, y hallarás así, tu verdadera vocación.

Luis R. Cañas, pastor