Cañas al Viento

Cañas al viento

Cañas al Viento

Si hay algo por lo que se caracteriza nuestra época actual es la velocidad a la cual viaja la información. Estamos alucinados por todo lo que sucede alrededor del mundo que no han pasado tres minutos, y ya sabemos lo que esta aconteciendo al otro lado del planeta. Tal fenómeno hace que las corrientes de pensamiento en las que nos movemos sean tan fuertes y sea difícil que las convicciones se formen en nuestra vida. Muchas veces somos como esas cañas movidas por el viento!

Se define convicción como una idea religiosa, ética o política fuertemente arraigada.  También se dice que una convicción incluye valores, compromisos, motivaciones; va mas allá que una simple creencia.

Así que, es normal entonces, que hoy en día sea muy difícil encontrar personas con convicciones firmes. Esto debido a que no se ha terminado aun de arraigar en nosotros una idea, cuando ya otra idea esta tocando a nuestras puertas. 

Lucas 7:24 contiene las preguntas siguientes: Que salisteis a ver al desierto? Una caña movida por el viento?

Esto lo preguntaba Jesús después de haber despachado a los discípulos de Juan que habían sido enviados por este para saber si Jesús era, el que había de venir. Juan así lo creyó y ahora al estar en la cárcel, las dudas comenzaban a asaltar su alma. Juan era un hombre de convicciones fuertes. Fueron sus convicciones que le llevaron a la cárcel, ya que el se sentía responsable de predicar en contra del pecado y lo malo que sucedía a su alrededor. Fue por esa convicción que no tuvo temor de confrontar al mismo rey Herodes por su relación con la que había sido mujer de su hermano. 

Su predicación y ministerio también reflejaban sus convicciones. Lo mismo le predicaba al pueblo en general, como a las autoridades religiosas  o al ejército. Aún, no sin una cierta vacilación comprensible, bautizó a uno que sabía era mucho más grande que el.  No temió a perder su posición, pues sabía que no era él, sino a quién el anunciaba, el cordero de Dios. Era necesario que el menguase para que Jesús creciera, y esto lo aceptó con convicción. Seguro que tanto el que predica como el que es predicado, ambos ocupaban un lugar específico en el plan de Dios.

Juan no era una caña movida por el viento. Nosotros tampoco debemos ser como esas cañas movidas por el viento. Cuando nos asalten las dudas y los problemas tiendan a debilitar nuestra fe, es entonces que debemos buscar a Jesús como lo hizo Juan. Jesús no respondió con un sí o con un no a la pregunta que le hicieron. Jesús comenzó a hacer las obras que le había encomendado el Padre, para que estas obras testificaran la verdad.  Díganle a Juan lo que han visto  y él entenderá que Yo Soy, fue lo que Jesús quiso decirle a Juan y en este día también a nosotros.

Luis R. Cañas, pastor