Saliendo del Cautiverio

Saliendo del cautiverio

Saliendo del Cautiverio

Posted by Centro Cristiano Latinoamericano on Sunday, March 22, 2020

Si en algo podemos estar todos de acuerdo, es que estamos viviendo tiempos como los que ninguno de nosotros ha vivido antes. Algunos hemos experimentado la guerra, otros el hambre, y muchas cosas más. Pero un enemigo común que viaja de país en país, no importando sus ideologías políticas o modelos de gobierno, jamás. Este enemigo no se puede destruir con los ejércitos mas poderosos, ni comprar con grandes cantidades de dinero, ni acepta razones para detenerse. 

Es un virus que se puede llevar por días, sin que la persona lo detecte y contaminar a otros sin querer hacer ningún daño. Es por eso que en su esfuerzo por detenerlo se han dictado a través del mundo, restricciones a la movilidad de los hombres. Muchos no acatan estas disposiciones, y más de uno,  ha llegado incluso a burlarse de la enfermedad, para después salir en la televisión pidiendo perdón por su conducta irresponsable. El mundo esta cautivo, las naciones están cautivas, las ciudades están cautivas, y aun la iglesia esta cautiva. 

El diccionario define como cautivo al que sufre 

1. m. Privación de libertad en manos de un enemigo.

Privación

1. f. Acción de despojar, impedir o privar.

2. f. Carencia o falta de algo en alguien capaz de tenerlo.

3. f. Pena con que se desposee a alguien del empleo, derecho o dignidad que tenía, por             un delito que ha cometido.

4. f. Ausencia del bien que se apetece y desea.

5. f. Renuncia voluntaria a algo.

Muchas de estas condiciones se cumplen en los días que vivimos. Despidos masivos; carencia de algunos productos básicos para el sustento, y cuántas personas ahora apetecen algo que no pueden obtener. Mismo una caminata por la calle es un lujo en algunos lugares de Europa. Muchos tenemos que renunciar voluntariamente a cosas que nos gustan pues no queremos dañar a otros. Y ese deseo de no querer hacer mal, nos retiene de hacer el bien! Estamos también cautivos!

Hasta ahora solo habíamos leído teóricamente sobre el pueblo de Israel siendo esclavo en Egipto y  de la nación Judía cautiva en Babilonia. Hoy más que nunca, podemos identificarnos con ellos en su cautiverio y desolación.  Y es en este escenario caótico que irrumpe la Palabra de Dios, que es bálsamo para nuestras almas. Es en momentos como este, que comprendemos mejor la esencia del mensaje divino. Dios no nos ha abandonado, Dios no nos ha desamparado. Dios es un Dios de Esperanza. Gloria a Dios. 

I Cor. 10:11 nos dice que muchas de estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Y si esto es así, entonces no hay duda que si Israel salió de Egipto, con cantos y danzas, y la nación de Israel regresó para edificar el Templo y restablecer el holocausto, entonces nosotros también saldremos al otro lado de la tempestad! Como leemos en el Salmo 126:

126 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
    Seremos como los que sueñan.

Entonces nuestra boca se llenará de risa,
Y nuestra lengua de alabanza;
Entonces dirán entre las naciones:
Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres.

Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
Como los arroyos del Neguev.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

Es difícil visualizar como será nuestra vida después de esta tormenta.  Lo mismo fue después del 11 de Septiembre. No sabíamos si tendríamos la confianza de tomar un avión sin miedo a un desastre. Pero lo superamos. Como también se superaron los estragos de la primera y segunda guerra mundial que hicieron grandes devastaciones. No olvidemos que Dios ha puesto en el hombre, su imagen y semejanza. Nos ha dado un espíritu combativo y que no se rinde. Es por eso que Dios sigue buscando salvar al hombre en todo momento y bajo toda circunstancia. Dios quiere hacer grandes cosas en tu vida, y aunque no parezca, algo esta sucediendo en medio de toda esta tormenta. 

Desde el espacio, los satélites están mostrando cómo la contaminación ambiental ha descendido al detenerse un gran numero de fabricas. Los canales de Venecia han recuperado su vida y a falta de turistas, hay peces y aves que disfrutan de la paz en esas aguas.  Hoy las familias confinadas en cuarentena, tienen que hablar entre ellos pues no pueden salir con sus amigos. Algunos países se están dotando de leyes para la protección de algunas especies de animales en vía de extinción, por la codicia del dinero. Los presupuestos gubernamentales para la salud están siendo revisados a su favor. Estamos pensando en los ancianos en quienes ya no pensábamos, y les veíamos como una carga. Ahora el mundo entero quiere protegerles del virus y prevenir su contaminación. Pero seguro que no era necesario tantas muertes para que esto sucediera. Solo teníamos que parar un poco el ritmo de vida que estábamos llevando. Tampoco es necesario que llegue tanto dolor a nuestras vidas para alzar nuestros ojos a Dios. 

Esta mañana, Dios quiere hacer dos cosas en tu vida. La primera, es romper todo cautiverio espiritual. Muchos jóvenes se bañaban en las playas de Florida y Australia, cautivos del hedonismo, olvidando que podían contagiar a sus padres y abuelos si atrapaban el virus. Otros cautivos de la codicia no dieron oído a las advertencias por temor a perder mucho dinero, y ahora  los camiones se siguen el uno al otro llevando ataúdes por la calle.  No hay peor cautiverio que el espiritual. Dios quiere abrir las puertas de tu cárcel espiritual.

La segunda cosa que Dios quiere hacer, es darte esperanza para atravesar la tormenta. Para salir, al otro lado del túnel y ver nuevamente la luz de Dios sobre los hombres. Que seamos mejores mayordomos del mundo que Dios nos ha confiado. Que aprendamos a valorar sus bendiciones y entendamos su misericordia. Al salir del cautiverio, no todos salieron a la vez, ni con la misma tarea. Unos a edificar el templo, otros a edificar la ciudad y otros a edificar el muro. Prepárate en este tiempo, para que al salir puedas cumplir con la misión que Dios te ha encomendado.

Dios te bendiga, te libere y te use conforme a su propósito. 

Luis R. Cañas, pastor